¿Estás dándole vueltas a un viaje a Alemania pero no sabes por dónde empezar? Tranquilo, es un país que pone las cosas bastante fáciles. Aquí cabe de todo: ciudades enormes con siglos de historia encima, pueblecitos medievales que parecen sacados de un cuento, regiones de bosques densos, lagos glaciares, islas en el mar del Norte y una costa báltica de las que no se olvidan. En esta guía repasamos los 21 destinos imprescindibles que ver en Alemania, desde Berlín hasta los Alpes bávaros, con datos prácticos, enlaces a webs oficiales y algún consejo que no encontrarás en cualquier guía.

Índice de contenidos

Antes de viajar a Alemania: lo que necesitas saber

Castillo de Neuschwanstein en los Alpes bávaros, uno de los iconos imprescindibles que ver en Alemania

Mejor época para visitar Alemania

Alemania funciona todo el año, pero cada estación va a lo suyo. La primavera (abril-mayo) es la apuesta más equilibrada: temperaturas suaves, ciudades sin agobios y precios todavía decentes. El verano (junio-agosto) es el momento del año para el mar del Norte, las islas y los Alpes; eso sí, espera multitudes y tarifas de hotel altas. El otoño (septiembre-octubre) tiene tres bazas potentes: Oktoberfest en Múnich, los bosques de la Selva Negra y el Harz vestidos con todos los colores del catálogo, y precios que bajan en cuanto pasa el puente de octubre alemán. Y el invierno, en una palabra: mercados de Navidad. Núremberg, Dresde y Colonia montan los más famosos de Europa, y son razón suficiente para coger un vuelo a finales de noviembre.

Idioma, moneda y consejos prácticos

La moneda es el euro, así que ya partes con ventaja. El inglés se habla con bastante fluidez en las grandes ciudades y prácticamente cualquier hotel, restaurante o atracción turística lo maneja sin problema. Saliendo de los núcleos urbanos la cosa cambia, así que cuatro frases básicas en alemán siempre vienen bien (y los alemanes lo agradecen, aunque sea un danke schön mal pronunciado).

Para moverte, la red de trenes de alta velocidad ICE de Deutsche Bahn es probablemente lo mejor de viajar por Alemania: rápida, limpia y conecta todo. Las distancias entre destinos son razonables. De Berlín a Múnich, unas 4 horas. De Berlín a Hamburgo, dos. Vamos, que en una semana se cubre mucho terreno sin hacer locuras.

¿Cuántos días suelen ser los recomendables para visitar el país?

Depende de hasta dónde quieras llegar. Una ruta de 7 días da para dos o tres ciudades grandes con tiempo: Berlín y Múnich son la combinación clásica, y a partir de ahí decides si añades Hamburgo, Colonia o algún destino más al sur. Una ruta de 10 a 14 días ya permite un viaje mejor, pero sin ir con la lengua fuera: ciudades + Selva Negra + Heidelberg + Alpes bávaros. Y si solo dispones de un fin de semana, sin problema: Berlín, Múnich, Hamburgo o Colonia funcionan estupendamente como escapada urbana de tres o cuatro días. No hace falta ver el país entero a la primera.

Las mejores ciudades que ver en Alemania

1. Berlín, la capital reinventada

Berlín marca. No hay otra forma de decirlo. Es una ciudad que se ha construido a sí misma sobre las cicatrices del siglo XX y que se ha vuelto a reinventar década tras década. Si quieres entender la historia reciente de Europa, no hay mejor sitio.

Lo imprescindible va casi solo: la Puerta de Brandeburgo, el Reichstag con su cúpula de cristal (la entrada es gratuita pero hay que reservar con antelación, no te presentes el mismo día porque te quedas en la puerta), el Memorial del Holocausto, los restos del Muro de Berlín en la East Side Gallery y la Isla de los Museos, donde están el Pérgamo y el Neues Museum. Pasea Unter den Linden y, cuando se haga de noche, vete a Kreuzberg, Friedrichshain o Neukölln. Berlín, además, es de las capitales europeas más asequibles, así que te puedes permitir una cena buena sin dejar el alquiler del mes. Visit Berlin (web oficial).

2. Múnich, el corazón de Baviera

Oktoberfest en Múnich, la fiesta de la cerveza más famosa del mundo y uno de los eventos imprescindibles que ver en Alemania

Múnich es otro mundo. Si Berlín es contracultura y reinvención, la capital bávara va de elegancia clásica y tradición popular en partes iguales. Aquí la gente lleva el Lederhosen y el Dirndl con orgullo y nadie se ríe.

Lo central: la Marienplatz con su Glockenspiel (el carillón mecánico que se monta el espectáculo dos veces al día a las 11 y a las 12), la Frauenkirche, el palacio de Nymphenburg y el Jardín Inglés, uno de los parques urbanos más grandes del mundo. Aquí se da una curiosidad que cuesta creer hasta que la ves: hay gente surfeando en una ola permanente del río Isar, en pleno parque, todo el año. Sí, en Múnich, en plena Baviera, surf urbano. Por verlo, vale la pena el paseo.

Para la parte gastronómica, los mercados son una pasada: Viktualienmarkt, Elisabethmarkt o el de Wiener Platz. De ahí te llevas embutido, pasteles recién hechos y, si rebuscas, hasta ropa vintage. Reserva mesa una noche en la histórica Hofbräuhaus para una jarra de cerveza como mandan los cánones, y para descomprimir después, hazte un favor y vete al Müller'sches Volksbad: la sauna pública más antigua de la ciudad, en un edificio modernista impresionante. Casi nadie de los turistas lo encuentra, y es justamente por eso que merece la pena.

Si vas a finales de septiembre, prepárate para el Oktoberfest. Es el festival de cerveza más grande del mundo y reúne a más de seis millones de personas. ¿Mi consejo? Reserva alojamiento con meses de antelación o te tocará dormir en Augsburgo.

3. Hamburgo, el alma marinera del norte

Franzbrötchen, el bollo de canela tradicional de Hamburgo, una de las joyas gastronómicas que probar al visitar Alemania

Hamburgo es la segunda ciudad más grande de Alemania y, para mí, una de las más infravaloradas del país. Aquí mandan el agua, los canales y los muelles. Es una ciudad portuaria, hanseática, y tiene una personalidad muy distinta a la del sur.

Visita obligada: el Speicherstadt, el mayor barrio de almacenes del mundo y Patrimonio UNESCO, y la moderna Elbphilharmonie. Date un paseo en barco por el Elba, o si vas con peques, plántate dos o tres horas en Miniatur Wunderland, la maqueta ferroviaria más grande del mundo. Suena a friki, lo es, y aún así sales encantado.

Por la noche, la zona de St. Pauli y la Reeperbahn ofrecen el otro lado de Hamburgo: el cosmopolita y festivo. En septiembre coinciden el Reeperbahn Festival de música y el Festival Internacional de Cine, así que si te pillan en esas fechas, suerte. Y antes de irte, prueba un Franzbrötchen, el bollo de canela típico, en cualquier panadería del centro. Adictivo.

4. Colonia, la catedral gótica del Rin

Catedral de Colonia y río Rin, una de las catedrales góticas más importantes que ver en Alemania

Colonia es la cuarta ciudad de Alemania y se planta a orillas del Rin con su catedral dominándolo todo. Y cuando digo dominándolo, lo digo en serio: la Catedral de Colonia es una de las construcciones góticas más imponentes del mundo, Patrimonio UNESCO, y tiene una historia loca. Empezaron a construirla en 1248. La terminaron en 1880. Sí, leíste bien: tardaron más de 600 años en acabarla. Cuando entras y te das cuenta de que llevas pisando el suelo de algo en lo que han trabajado treinta generaciones de canteros, las cosas relativizan rápido.

Colonia fue duramente bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial, pero tuvo más suerte que otras: parte del casco antiguo aguantó y el resto se reconstruyó siguiendo modelos, fotografías y descripciones previas. El resultado es una ciudad que combina la solemnidad gótica con un casco antiguo vibrante, un buen museo del chocolate (sí, está mejor de lo que parece) y una vida nocturna de las más animadas del país. No te pierdas el puente Hohenzollern, repleto de candados de enamorados, y, ya que estás, llévate un Eau de Cologne en su lugar de origen. Cologne Tourism (web oficial).

5. Dresde, la Florencia del Elba

Dresden, La florencia de Alemania

Dresde es la mejor sorpresa de Alemania. Probablemente la ciudad más bella arquitectónicamente del país, y mucha gente ni la tiene en el radar.

La llaman "la Florencia del Elba" por la cantidad de joyas barrocas que acumula: el palacio Zwinger, el Semperoper (la ópera, una pasada por dentro y por fuera) y la Brühlsche Terrasse, ese balcón sobre el Elba donde es imposible no hacerse mil fotos. Pero la historia más bonita es la de la Frauenkirche. La iglesia quedó reducida a escombros tras los bombardeos aliados de febrero de 1945. Durante décadas, el montículo de piedras se mantuvo intacto como recordatorio. En los años 90, después de la reunificación, decidieron reconstruirla, y lo hicieron usando las piedras originales numerándolas una a una y encajándolas como un puzzle gigantesco. Hoy, cuando entras, ves zonas más oscuras (la piedra original) mezcladas con zonas claras (la nueva). Da escalofríos.

Dresde es además puerta natural a la Suiza Sajona y a Meissen, la ciudad donde se inventó la porcelana europea. Dresden Tourism (web oficial).

6. Frankfurt, finanzas y casco antiguo

old town square romerberg with Justitia statue in Frankfurt Germany

Frankfurt tiene mala prensa entre viajeros, y es injusto. Sí, es la capital financiera de Alemania, sí, es la única ciudad alemana con auténticos rascacielos, y sí, mucha gente solo aterriza aquí para hacer escala. Pero quien le dedica un día se lleva una sorpresa.

El casco antiguo (Altstadt) alrededor de la Römerberg es nuevo, en parte: lo reconstruyeron hace pocos años y queda algo Disneyland, pero funciona. Los museos del Museumsufer, en la orilla del Meno, son de primer nivel (varios son top europeo). Y en Sachsenhausen está la Frankfurt que se come y se bebe: sidrerías tradicionales con su Apfelwein, el típico vino de manzana, en jarras grises de cerámica que aquí llaman Bembel.

Sube a la Main Tower para una de las mejores vistas urbanas de Alemania, pásate por la casa natal de Goethe, y si coincides en otoño, la Feria del Libro de Frankfurt es la cita editorial más importante del mundo. Frankfurt Tourism (web oficial).

7. Heidelberg, la ciudad de los canales alemana, romanticismo a orillas del Néckar

Heidelberg im Januar mit Blick auf das Schloss

Heidelberg está siempre en cualquier ranking de "ciudades más bonitas de Alemania", y con razón. Tiene un casco histórico medieval perfectamente conservado dominado por las ruinas del castillo de Heidelberg, que se asoma desde la colina del Königstuhl con vistas al río Néckar. La estampa es de postal.

Pasea por la Hauptstrasse, una de las calles peatonales más largas de Europa, llena de cafés y librerías. Cruza el Puente Viejo (Karl-Theodor-Brücke) para acceder al Philosophenweg, el camino de los filósofos, desde donde sale la mejor vista del castillo y del casco antiguo. Es la foto que todos los visitantes acaban haciendo.

Por si fuera poco, Heidelberg alberga la universidad más antigua de Alemania (1386), lo que le da un ambiente joven, animado y muy distinto al de un destino puramente turístico. Heidelberg Marketing (web oficial).

8. Núremberg, historia, memoria y arte

Casco antiguo de Núremberg con su arquitectura medieval, una de las ciudades históricas más importantes que ver en Alemania

Núremberg es la segunda ciudad más grande de Baviera y, francamente, una de las visitas más densas que se pueden hacer en Alemania. La Kaiserburg (castillo imperial) corona el casco antiguo, todo rodeado por murallas medievales por las que se puede caminar.

Pero Núremberg no se entiende sin hablar de la Segunda Guerra Mundial. Aquí se celebraron los congresos del partido nazi y aquí se juzgaron sus crímenes. Dos visitas son imprescindibles si te interesa el tema: el Centro de Documentación del Antiguo Recinto del Congreso del Partido Nazi y el Memorium de los Juicios de Núremberg, en el mismo edificio donde se sentaron en el banquillo los altos cargos del régimen. Es un viaje incómodo pero necesario.

A lo gastronómico: las famosas Nürnberger Rostbratwürste (esas salchichas pequeñitas a la brasa que sirven de tres en tres) las pides en el clásico Bratwursthäusle, justo al lado de la iglesia de San Sebaldo. Y de postre, las Lebkuchen, esas galletas de jengibre que asociamos con la Navidad pero que aquí se comen todo el año. Hablando de Navidad: el Christkindlesmarkt de Núremberg es uno de los mercados navideños más famosos del mundo. Si vas en diciembre, no te lo pierdas. Nuremberg Tourism (web oficial).

9. Ratisbona, la ciudad medieval más antigua de Alemania

Vista del casco antiguo de Ratisbona (Regensburg) a orillas del Danubio, una de las ciudades medievales más antiguas de Alemania

Ratisbona (en alemán Regensburg) es esa ciudad de la que casi nadie habla y que, cuando llegas, te das cuenta de por qué deberían hablar más. Su casco antiguo es uno de los mejor conservados de Europa, Patrimonio UNESCO, y arrastra más de 2.000 años de historia continuada. La fundaron los romanos como Castra Regina y desde entonces no ha parado.

Imprescindible: el puente de piedra sobre el Danubio (siglo XII, uno de los más antiguos de Alemania) y la catedral gótica de San Pedro. De cena, busca Dampfnudel Uli para probar las Dampfnudeln, un dulce bávaro de toda la vida. Y por la noche, los callejones del casco antiguo se llenan de estudiantes universitarios. El ambiente nocturno aquí es bastante más vivo de lo que te esperas. Regensburg Tourism (web oficial).

10. Bremen, encanto de cuento

Casas de entramado de madera en el barrio de Schnoor de Bremen, una de las ciudades hanseáticas más bonitas que ver en Alemania

Bremen, en el norte, es pequeña, pero merece al menos un día. Su barrio de Schnoor es el más antiguo de la ciudad: callejuelas estrechas, casas de entramado de madera, y todo respira como si los hermanos Grimm hubieran estado allí por la mañana. Tiene su lógica: la famosa estatua de los Músicos de Bremen homenajea uno de sus cuentos más conocidos.

La Marktplatz, con su ayuntamiento gótico (Patrimonio UNESCO) y la estatua de Roland (símbolo de las libertades cívicas medievales), es el centro neurálgico. Y la Böttcherstraße, una calle peatonal modernista llena de galerías y tiendas únicas, te puede tener entretenido un par de horas.

Pueblos y rutas imprescindibles en Alemania

11. Rothenburg ob der Tauber y la Ruta Romántica

Rottenburg village

Si solo puedes ver un pueblo medieval en toda Alemania, que sea Rothenburg ob der Tauber. Y punto.

Es un pueblo amurallado, con casas de entramado de madera pintadas en colores pastel, calles empedradas y una Marktplatz que parece detenida en el siglo XV. La sensación de estar en un decorado es total. De hecho, lo es: inspiró a Disney para Pinocho, sirvió de localización para Chitty Chitty Bang Bang, y desde entonces no ha parado.

La gracia de Rothenburg es que está en el punto medio de la Ruta Romántica (Romantische Strasse), una carretera turística de 460 km que une Würzburg con Füssen pasando por castillos, viñedos y otros pueblos medievales. Es la ruta paisajística más famosa de Alemania, y la mejor forma de hacerla es alquilando coche y tomándotelo con calma. Un consejo: duerme dentro de las murallas. Cuando se va el último bus de turistas, sobre las seis de la tarde, el pueblo se queda vacío y es entonces cuando empieza la magia. Rothenburg Tourism (web oficial).

12. La Selva Negra (Schwarzwald)

Black Forest Gorge Trail in Baden-Wurttemberg Germany

La Selva Negra, en el suroeste, es de esas regiones que ya te suenan antes de pisarlas: por sus relojes de cuco, por la tarta (Schwarzwälder Kirschtorte) y por una imagen mental de bosques tan densos que apenas dejan pasar la luz. Pues sí, es exactamente así.

Los pueblos son una postal continuada: Triberg con sus cascadas, Gengenbach, Schiltach... Y las dos ciudades-puerta que la limitan tienen su propio gancho: Friburgo al sur, joven y universitaria, y Baden-Baden al norte, la antigua ciudad balneario donde se relajaban Tolstói, Dostoyevski y media nobleza europea del siglo XIX.

Lo mejor es recorrerla en coche, sin prisa, parando en miradores y pueblos según se vaya tirando. Si te gustan los trenes panorámicos, el Schwarzwaldbahn es uno de los trayectos ferroviarios más bellos de Europa, con túneles excavados en la roca y viaductos que cortan la respiración. Selva Negra Tourism (web oficial).

13. Castillo de Neuschwanstein y los Alpes bávaros

El castillo de Neuschwanstein es, probablemente, la imagen más reconocible de Alemania entera. Tanto, que inspiró el castillo de la Bella Durmiente de Disney. Lo construyó en el siglo XIX el rey Luis II de Baviera, conocido como "el Rey Loco", y se nota: un capricho arquitectónico encaramado sobre una colina con vistas al lago Alpsee y al castillo gemelo de Hohenschwangau, justo enfrente.

La visita interior se hace en grupos guiados de unos 35 minutos, con reserva previa obligatoria. Reserva con tiempo porque las entradas vuelan, especialmente en verano. Para la foto que has visto en mil sitios, sube al puente Marienbrücke: ofrece la vista postal del castillo. La base es la pequeña Füssen, accesible desde Múnich en unas dos horas en tren o coche. Si haces noche en Füssen, ganas una mañana sin masas en el castillo, lo cual marca la diferencia. Neuschwanstein (web oficial).

Naturaleza y montañas: las mejores escapadas rurales

Cordillera alemana al atardecer, parte del paisaje natural que se puede ver en Alemania

Mucha gente asocia Alemania con ciudades, cerveza y eficiencia. Y todo eso está, pero a veces se nos olvida que el país tiene algunos de los paisajes naturales más espectaculares de Europa. Bosques densos, lagos glaciares, formaciones rocosas únicas en Europa y aire puro, todo a pocas horas en tren desde las grandes ciudades.

14. Watzmann y Berchtesgaden

A unas dos horas en coche desde Múnich, en el extremo sureste del país y casi tocando con Austria, está Berchtesgaden, y con él, la mole del Watzmann, una de las montañas más imponentes de los Alpes alemanes.

La estampa clásica se obtiene desde el Königssee, un lago glaciar de aguas verde-turquesa que está entre los más limpios de Europa. Por motivos medioambientales, allí solo se permiten barcos eléctricos, así que se navega en absoluto silencio mientras se va dejando atrás kilómetros de pared rocosa. La parada obligada es la iglesia de peregrinaje de San Bartolomé, con sus inconfundibles cúpulas rojas, en una de las orillas. Una de esas escenas que entiendes por qué la pintaron tantos románticos. Berchtesgaden Tourism (web oficial).

15. Brocken y el macizo del Harz

Cumbre del Brocken en el macizo del Harz, una de las montañas más legendarias que ver en Alemania

El Brocken es la montaña más alta del macizo del Harz (1.141 m), en el centro-norte de Alemania, y aquí entramos en terreno mítico: la cumbre está rodeada de leyendas de brujas y rituales paganos, hasta el punto de que la "Noche de Walpurgis" del Fausto de Goethe transcurre precisamente aquí. Los locales todavía celebran el ritual cada 30 de abril, disfrazados, con hogueras y todo el folklore.

Lo característico de subir al Brocken es hacerlo en el Brockenbahn, un ferrocarril histórico de vía estrecha con locomotoras de vapor que sale de Wernigerode. La subida es lenta (algo más de una hora), las vistas no decepcionan y, una vez arriba, el Wernigerode Fairytale Trail añade un toque de cuento al paseo.

La región del Harz, en general, tiene mucho más que el Brocken: pueblos medievales como Quedlinburg (Patrimonio UNESCO con más de 1.300 casas de entramado de madera, una pasada) y Goslar bien valen unos días extra. Harz Tourism (web oficial).

16. Fichtelberg y los Montes Metálicos

Fichtelberg y los Montes Metálicos en Alemania para visitar con Hotelgift

La pequeña localidad balneario de Oberwiesenthal, en los Montes Metálicos (Erzgebirge), es la base para subir al Fichtelberg (1.215 m), la montaña más alta de Sajonia. En invierno se llena de esquiadores; fuera de temporada, ofrece rutas de senderismo y bosques tranquilos.

Para subir sin sudar, el teleférico del Fichtelberg es el más antiguo de Alemania (en marcha desde 1924) y conecta Oberwiesenthal con la cumbre en cuestión de minutos. Oberwiesenthal Tourism (web oficial).

17. Nebelhorn y los Alpes de Algovia

Vistas panorámicas desde el Nebelhorn en los Alpes de Algovia, uno de los miradores más espectaculares de Alemania

En el extremo sur de Baviera, junto a Oberstdorf, se levanta el Nebelhorn (2.224 m), uno de los miradores más espectaculares de los Alpes alemanes. El teleférico desde Oberstdorf te sube en pocos minutos a la cumbre y, en días claros (importante el matiz: en días claros), se llegan a ver hasta 400 picos alpinos de Alemania, Austria, Suiza e Italia. No es exageración, lo dicen las placas de orientación de la cumbre.

Oberstdorf, además, es uno de los pueblos de montaña más bonitos del país. Más allá de las pistas de esquí, merece la pena la iglesia parroquial de San Juan (St. Johannes) y el Centro de Historia Natural Bergschau, una visita didáctica para entender la geología y la fauna alpina de la región. Va bien con peques. Nebelhorn (web oficial).

18. Suiza Sajona (Sächsische Schweiz)

Visit Sächsische Schweiz with Hotelgift
Aquí va una de las grandes joyas escondidas de Alemania. La Suiza Sajona es el único parque nacional de roca del país y, sin embargo, fuera de Alemania casi nadie lo conoce. Una pena, porque cuando lo ves piensas que estás en Utah, no en el centro de Europa.

Son paisajes de areniscas erosionadas que forman columnas, agujas y mesetas. El icono visual de la región es la Bastei, una formación rocosa con un puente de piedra a más de 200 metros sobre el río Elba, accesible a pie en una caminata corta. La foto de las pasarelas de la Bastei sale en cualquier post de "rincones secretos de Europa". La base perfecta para explorar la región es Dresde, a apenas 40 minutos en tren o coche. Sächsische Schweiz Tourism (web oficial).

Costa alemana: islas y paisajes del Báltico y el mar del Norte

Vista del mar Báltico en la costa norte de Alemania, una de las zonas más tranquilas que ver en Alemania

La costa alemana no es lo primero que viene a la cabeza cuando piensas en este país, pero ojo: tiene su público, y cuando la pruebas entiendes por qué. Las islas frisonas en el norte y la costa báltica al este combinan playas, naturaleza, arquitectura histórica y una gastronomía marinera que está muy por encima de su fama.

19. Sylt, la isla del mar del Norte

Playa de arena fina y dunas en la isla de Sylt, en el mar del Norte alemán

Sylt es la isla frisona más grande de Alemania y, lo decimos sin rodeos, la favorita de la gente con dinero. Es donde la sociedad alemana acomodada tiene segunda residencia, donde se ven coches de gama alta con matrículas de Hamburgo y Múnich, y donde una cena en cualquier restaurante con buena pinta no baja de cifras importantes. Pero aún así, vale la pena.

Tiene más de 40 km de playas de arena fina, dunas, acantilados y pueblos pintorescos como Westerland, Kampen y Keitum. La oferta gastronómica es excelente, especialmente todo lo que tenga que ver con marisco y pescado fresco. Y los paseos por la costa, en bici o caminando, funcionan tanto en pleno agosto como en un día de niebla de noviembre.

Hay un detalle curioso: la isla se accede en coche-tren desde Niebüll a través de un dique-ferrocarril único en Europa. Conduces tu coche dentro del tren y cruzas. Es una experiencia en sí misma. Sylt en Germany Travel (web oficial).

20. Rügen y los acantilados blancos del Báltico

Acantilados junto a la costa en Rugen, Alemania

Rügen, en el mar Báltico, es la isla más grande de Alemania y juega en otra liga. Más natural, menos pija que Sylt, con un atractivo muy distinto: los acantilados de creta blanca del Parque Nacional de Jasmund. Son paredes verticales que se desploman sobre el mar, blancas como la nieve, y han inspirado a generaciones de pintores románticos (Caspar David Friedrich pintó aquí algunos de sus cuadros más conocidos).

Más allá del parque, Rügen tiene una colección de elegantes resorts balnearios del siglo XIX en localidades como Binz, Sellin y Göhren, con espectaculares villas blancas frente al mar. Combina muy bien con una visita a Stralsund, la ciudad puerta de entrada a la isla. Parque Nacional de Jasmund (web oficial).

21. Stralsund, puerta hanseática del Báltico

Casco antiguo gótico de Stralsund, ciudad Patrimonio UNESCO en la costa báltica de Alemania

Y cerramos con Stralsund. La mayoría de la gente la usa solo como puerta de entrada a Rügen, y se equivoca: la ciudad merece dos días por sí sola.

Su casco antiguo es Patrimonio Mundial de la UNESCO junto al de Wismar, y conserva la mejor arquitectura gótica de ladrillo (Backsteingotik) de Alemania. Es un estilo muy del norte, muy hanseático, y aquí está en su máxima expresión. Visita el Ozeaneum, uno de los mejores acuarios de Europa centrado en el mar Báltico, pasea el puerto histórico al atardecer y déjate sorprender por las iglesias monumentales como la de San Nicolás o Santa María. Desde aquí se accede fácilmente a Rügen y a la pequeña Hiddensee, la isla vecina sin coches y completamente bucólica. Stralsund Tourism (web oficial).

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¿Qué destino elegir según tu tipo de viaje?

  • Primera visita a Alemania: Berlín, Múnich y Heidelberg cubren lo esencial. Si tienes una semana, añade Colonia o Dresde y vas servido.
  • Escapada de fin de semana: Berlín, Múnich, Hamburgo o Colonia. Cualquiera de las cuatro funciona perfecta como destino independiente con vuelos directos desde España.
  • Naturaleza y senderismo: los Alpes bávaros (Watzmann, Nebelhorn), la Suiza Sajona y el Harz. Difícil elegir entre los tres, todos brutales.
  • Cultura, museos y arte: Berlín por la Isla de los Museos, Dresde por el barroco y Múnich por las Pinakothek.
  • Pueblos de cuento: Rothenburg ob der Tauber + Ruta Romántica es la apuesta clara. Si eres de los que repite, Quedlinburg en el Harz va detrás.
  • Playa y mar: Sylt si vas a por glamour, Rügen si vas a por naturaleza.
  • Gastronomía y cerveza: Múnich (Oktoberfest), Bamberg (cervezas Rauchbier ahumadas, una rareza local) y Frankfurt (Apfelwein y cocina hessiana).
  • Mercados de Navidad: Núremberg, Dresde y Colonia. Tres clásicos imbatibles.

Tabla resumen de los 21 destinos

# Destino Región Tipo Días recomendados Mejor época
1 Berlín Berlín Capital, historia 3-4 Todo el año
2 Múnich Baviera Ciudad, cerveza 2-3 Sept-Oct (Oktoberfest)
3 Hamburgo Hamburgo Ciudad portuaria 2-3 May-Sep
4 Colonia Renania Ciudad, catedral 1-2 Todo el año
5 Dresde Sajonia Ciudad barroca 2 Abr-Oct
6 Frankfurt Hesse Ciudad financiera 1-2 Todo el año
7 Heidelberg Baden-Wurtemberg Ciudad medieval 1-2 Abr-Oct
8 Núremberg Baviera Ciudad histórica 1-2 Dic (mercado Navidad)
9 Ratisbona Baviera Ciudad medieval 1 Abr-Oct
10 Bremen Baja Sajonia Ciudad hanseática 1 May-Sep
11 Rothenburg ob der Tauber Baviera Pueblo medieval 1 Abr-Oct, Dic
12 Selva Negra Baden-Wurtemberg Región natural 3-5 May-Oct
13 Neuschwanstein Baviera Castillo 1 Abr-Oct
14 Watzmann/Berchtesgaden Baviera Montaña, lago 2-3 Jun-Sep
15 Brocken/Harz Sajonia-Anhalt Montaña, leyendas 2 May-Oct
16 Fichtelberg Sajonia Montaña, esquí 1-2 Verano e invierno
17 Nebelhorn Baviera Montaña alpina 1-2 Jun-Sep
18 Suiza Sajona Sajonia Parque nacional 2 Abr-Oct
19 Sylt Schleswig-Holstein Isla, playa 3-5 Jun-Sep
20 Rügen Mecklenburgo Isla, acantilados 3-4 May-Sep
21 Stralsund Mecklenburgo Ciudad gótica UNESCO 1-2 May-Sep

Preguntas frecuentes sobre viajar a Alemania

¿Cuál es la mejor época para viajar a Alemania?

Depende de qué busques. De mayo a septiembre es el rango ideal para ciudades, costa, islas y montañas con buen tiempo. Septiembre y octubre coinciden con el Oktoberfest en Múnich y los colores otoñales en la Selva Negra y el Harz, una belleza brutal. Diciembre es la mejor época para los mercados de Navidad: Núremberg, Dresde y Colonia van sobrados. Y el invierno en general funciona si lo tuyo es esquiar en los Alpes bávaros o los Montes Metálicos.

¿Es caro viajar a Alemania?

Es de coste medio dentro de Europa Occidental. Notablemente más asequible que países nórdicos, Suiza o Reino Unido, y comparable a Francia o Italia. Las ciudades grandes como Múnich, Hamburgo y Frankfurt son las más caras en alojamiento; Berlín y la zona oriental (Dresde, Leipzig) son significativamente más baratas. Comer en cervecerías tradicionales (Brauhaus) o en mercados es asequible y, además, es donde mejor se come.

¿Cuántos días se necesitan para conocer Alemania?

Para una primera visita centrada en una ciudad, 3 o 4 días bastan. Una ruta de 7 días permite cubrir dos o tres ciudades grandes. Para conocer el país en profundidad, combinando ciudades, naturaleza y costa, lo ideal son 10 a 14 días. Y si quieres incluir la Selva Negra, los Alpes bávaros y el norte (Hamburgo, Bremen) en el mismo viaje, reserva al menos dos semanas. No te quedes corto.

¿Cuál es la ciudad más bonita de Alemania?

Es subjetivo, pero las opciones más recurrentes en cualquier ranking son Heidelberg (por su casco histórico medieval con castillo a orillas del Néckar), Dresde (por su densidad arquitectónica barroca) y Rothenburg ob der Tauber (por ser el pueblo medieval mejor conservado del país). Si hablamos de ciudades grandes, Múnich suele ser la favorita por su mezcla de elegancia y tradición bávara.

¿Es seguro viajar a Alemania?

Es uno de los países más seguros de Europa para viajar. Las grandes ciudades tienen los típicos riesgos urbanos (carteristas en zonas turísticas, sobre todo en estaciones de tren), pero la seguridad general es altísima. La red de transporte público es eficiente y segura incluso de noche, y las zonas rurales son extremadamente tranquilas.

¿Se necesita visado para viajar a Alemania?

Para ciudadanos de España y otros países de la UE, no. Basta con el DNI o pasaporte en vigor para entrar y permanecer hasta 90 días. Si viajas desde fuera del Espacio Schengen, mejor consulta las condiciones específicas de tu país antes de comprar el vuelo.

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